La Compasión Hacia Uno Mismo. Una lectura que comienza en el interior.
- quiroesme
- 17 ene
- 2 Min. de lectura

Acompañar a otras personas a lo largo de su camino vital me ha enseñado algo esencial: la mayoría de nosotros sabe cuidar, comprender y sostener a los demás, pero le cuesta profundamente hacerlo consigo mismo.
En la lectura de manos esto se ve con claridad. Las manos muestran la historia emocional, los esfuerzos, las renuncias, la autoexigencia y también la falta de amabilidad hacia uno mismo. Muchas veces, lo que más necesita una persona no es entender su camino, sino aprender a mirarse con compasión.
Ser compasivos con nosotros mismos no significa conformarnos ni dejar de crecer. Significa dejarnos acompañar por nuestra propia conciencia, sin dureza, sin juicio, sin castigo interior. Es reconocer dónde estamos y cómo estamos, y ofrecernos respeto en ese punto exacto del camino.
Cuando no hay compasión interna, aparece la lucha:nos exigimos más de lo que podemos sostener, negamos lo que sentimos, y convertimos cada error en un reproche. El cuerpo lo refleja, las emociones se tensan y la vida pierde fluidez.
La compasión comienza cuando dejamos de corregirnos constantemente y empezamos a escucharnos. Cuando aceptamos que cada proceso tiene su ritmo y que no todo se resuelve desde la mente. En las manos, este cambio se percibe: la tensión cede, la energía se ordena y la persona empieza a habitarse con mayor coherencia.
Ser compasivos con nosotros implica:
Respetar nuestros tiempos internos.
Escuchar lo que el cuerpo y la emoción están expresando.
Permitirse parar sin culpa.
Tratarse con la misma comprensión que ofrecemos a quienes amamos.
La compasión no nos debilita; nos centra. Desde ese lugar, las decisiones se vuelven más conscientes y el camino vital se alinea con lo que realmente somos.
Acompañarse con compasión es uno de los actos más profundos de autoconocimiento. Es mirarse y decirse, con honestidad y ternura:
“Estoy haciendo lo mejor que puedo con lo que soy hoy.”

Y cuando esa mirada se instala, la vida empieza a leerse de otra manera. No desde la exigencia, sino desde la conciencia.





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